cuando yo estaba naciendo, alguien estaba vendiendo sus víboras de cascabel en el mercado de la merced. es que antes aquí habían puras rancherías con animales salvajes, y se le hizo fácil agarrar unas culebrillas de xochimilco para tenerlas como mascotas, pero un día iban a morder a su sobrino, entonces su papá lo amenazó y le dijo que se deshiciera de los animales. le platicó a un amigo de la esca y le dijo que él se las compraba, que se las llevara. al día siguiente echó a las víboras en una bolsa de plástico transparente y cuando llegó a la universidad todos estaban encantados picándolas y acariciándolas pero desde afuera de la bolsa. entonces entraron a clase de contabilidad y las puso sobre su pupitre porque el maestro estaba dictando cosas numéricas, y la chava que se sentaba frente a él empezó a jugar con las víboras, así como que las quería tocar pero luego luego quitaba la mano, como tentándolas. y pues una víbora se enojó y le aventó la mordida y del impulso se salió de la bolsa y se cayó al suelo y reptó hasta la esquina del salón. es que para esto, ya había desamarrado la bolsa porque pobres víboras, se iban a morir asfixiadas. ah si, pero estaba ahí reptando en una esquina mientras todos estaban en la esquina inversa y el profesor en el escritorio gritándole que estaba reprobado. y total que el amigo que le dijo que se las iba a comprar ya no quiso porque lo dijo en broma y jamás creyó que sí tuviera víboras de cascabel. y se tuvo que ir al mercado de sonora a venderlas, pero le decían que no se las iban a comprar porque son animales protegidos y venenosos, jajaja, cuando ahí venden hasta humanos pero bueno, las terminó dejando en un local donde hacían madre y media con el veneno de las víboras, el señor del mercado las vio, abrió un cofre lleno de ejemplares iguales y las vació. pobres animalitos, ya han de estar todos muertos.
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