En el kínder tuve mi primer intercambio y recuerdo haber ido a elegir el libro para colorear más grande y bonito y unas crayola gigantes que hubiese preferido quedarme pero aún así llevé con la ilusión y la incertidumbre de qué me darían a mi. Por supuesto que no me dieron nada porque la niña a la que yo le había tocado no fue. Creo que la maestra sacó un libro todo feo que había sobrado y me lo dio para no regresarme sin regalo.
Desde ahí debí haber aprendido a no esperar nada y que esa era una señal para que mis relaciones de amistad valieran verga de algún modo, como cuando me hablas sólo cuando te peleas con tus otras amigas, o cuando me quieren de relleno porque les caigo bien pero igual no pasa nada si no estoy porque ustedes son más cercanas que yo, o cuando se les olvida decirme que más tarde iban a disfrazarse y salir y yo ya estoy ahí vestida toda normal :(
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