una vez de regreso del cch, en el camión un muchacho quiso sujetarse y me jaló muy fuerte el cabello, y su disculpa fue: “perdón pero es que ya lo tienes muy largo”. como si yo tuviera la culpa por atravesarme entre la trayectoria de su torpe mano y el tubo. a lo mejor sí. así de inoportuna resulto.
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