21.11.13

Flashback de Revolución






Hace tres años estaba tomando clase con Lázaro Blanco en una sala oblonga improvisada como salón de la Casa del Lago, siempre teníamos que mover todo para acomodarnos. Esa mañana llegaron menos personas de las habituales. Teníamos las persianas medio abiertas y se filtraban tiritas de luz. Me gustaba sentarme junto a Lázaro Blanco para escucharlo con todos los oídos y olerlo con todas las narices y casi sentirlo con todas las pieles. Sólo una vez lo abracé: Cuando esperaba entrar al taller de dibujo y tenía dos horas entre cada uno y él apareció de pronto en la escalera porque todos sus alumnos se habían ido al cuarto oscuro y lo dejaron solito y me dio mucho gusto y se sentó a conversar conmigo sobre lo más hermoso que había visto que resultó ser la nieve en su primer viaje solo a NY. Pero bueno. Me sentaba a su lado en el salón y pasaban los aviones del desfile y todo se oscurecía de repente y parecía que nos daba clase en plena guerra. Él tenía la capacidad de volver todo tan mágico.


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