en realidad el título es mentira porque no sé cómo ni cuándo empecé a ser insignificante, lo que sí tengo claro es el momento en el que me di cuenta de que lo era:
estaba en el cch y ángel era mi amigo, de esos con los que disfruto de agredir unilateralmente la relación, entonces entre menos caso me hacía más me interesaba y aja ese círculo vicioso. una vez no tuve alguna clase así que se me hizo fácil caminar dos horas buscándolo por toda la escuela, estaba lloviendo y qué. pues lo encontré cinco minutos antes de que la siguiente clase comenzara pero había valido la pena para sólo saludarlo, hasta que me dijo ay no te vayas vamos a platicar y yo así de no puedo tengo clase ya me tengo que ir y entonces, las palabras decisivas: ¿de qué tienes clase? ¿ya me habías dicho? ah, es que no me importa, es tan insignificante y como no entendí si lo decía por mi o por la clase, le pregunté y nomás me dijo: ash, las dos.
3 comentarios:
Escribes bien bonito.
Ay. ¿Fue sarcasmo?
Está así a propósito porque es como lo recuerdo, todo torcido y de corrido, así me hablan las voces en mi cabeza sobre las cosas que pasaron.
Bueno, ya.
Te extraño, María.
):
No fue sarcasmo. De verdad escribes bonito.
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