Bueno, el punto de todo esto es que ese día estaba muy contenta porque traía puesta mi playera favorita y les traía paz e iba a desayunar a Coyoacán. Un día antes había conocido a Daniela y Gisela y aunque me veía bien ridícula no me importó (ni nadie me dijo nada, gracias) porque me sentía cómoda con mi vestido Aqua y mis tenis llamativos. Alguien debió pasar y tomarme una foto cuando estaba ahí parada sosteniendo la flor roja. Pura hipocresía.

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