6.9.11



Nos conocimos la vez que un vagabundo [Rigot] nos contó cómo había amado con pasión desmedida a una niña que se metió en su cama (e intuyo era su pariente), y entonces ya no era un viajero en el tiempo sino un pedófilo fugitivo. Empezamos esta bonita relación una madrugada en drogas dentro del jacuzzi. Ahora se dedica a guardar bugambilias en mi brassiere y como recompensa a dejar prendido su teléfono toda la noche por si se me ofreciera algo, ya no escucho música del iPod sino del celular para atender oportunamente a sus llamadas, con eso de que ya no me da miedo responder.


2 comentarios:

Totò dijo...

Me rindo. http://www.facebook.com/pages/Salvatore-Lazarini/110765505640193

Totò dijo...

(risas grabadas)